En pleno corazón de París, el histórico Pasaje de los Panoramas mantiene viva una tradición que parece desafiar al tiempo: la filatelia. Entre restaurantes de todo el mundo y cafés de especialidad, sobreviven algunos de los locales de sellos más antiguos de la ciudad, donde comerciantes y coleccionistas continúan reuniéndose para compartir su pasión.
Un pasaje con historia
Construido en 1799, el Pasaje de los Panoramas fue uno de los primeros pasajes cubiertos de París. Aunque hoy predominan los restaurantes, todavía quedan tiendas dedicadas al coleccionismo de sellos, que atraen a quienes disfrutan de la historia, el diseño y la geografía a través de pequeñas piezas de papel dentado.
Comerciantes que resisten
Entre los habituales se encuentra Gilles Drapanski, coleccionista veterano que recorre las tiendas comparando precios y buscando piezas que antes no podía permitirse. Para él, los sellos son una forma de viajar sin moverse del sitio.
También destaca Catherine, responsable del local Filatelia Marigny desde 1990. Defiende que los sellos permiten aprender historia de manera lúdica y que cada ejemplar puede contar un discurso completo por sí mismo. Sin embargo, reconoce que el ambiente ha cambiado: muchos antiguos comerciantes vivían sobre sus tiendas, creando una comunidad que hoy casi ha desaparecido.
El reto del relevo generacional
La falta de nuevos coleccionistas preocupa a los comerciantes. Catherine menciona que en su club filatélico llaman “el chico” a un miembro de 54 años, reflejo de la escasa presencia juvenil en el sector. Aun así, la filatelia sigue reuniendo a aficionados en cientos de federaciones, con cerca de 20.000 asociados en Francia.
Piezas icónicas del coleccionismo
El reportaje recuerda algunos de los sellos más codiciados:
El franco bermellón (1849), primer sello francés, con la figura de Ceres. Su versión inicial puede superar los 20.000 euros en subastas y ejemplares excepcionales han alcanzado cifras cercanas al millón.
Los primeros sellos de Mauricio (1847), considerados los más valiosos del mundo. Solo se conservan 27 originales, y uno se vendió por 8 millones de euros en 2022.
Fuente consultada
Infobae : Comer entre álbumes de sellos: la filatelia resiste en el pasaje más antiguo de París - Infobae

No hay comentarios:
Publicar un comentario